A proposito del blog “La escucha analitica”
Por Federico Mourier (psicoanalista)
El psicoanalisis como una etica del bien decir, en un sentido clinico implica un tratamiento que, por medio de la palabra apunta a lo imposible de decir. En este sentido la defensa del psicoanalisis como practica clinica es la defensa del decir ante la banalizacion de la palabra. En una epoca dominada por los adelantos de las telecomunicaciones, donde la cultura se determina desde los medios masivos de (in)comunicacion sobran tanto las imágenes que tratan de mostrar lo inmostrables, o de decir lo indecible. Nos interesa denunciar tanto la proliferación de las imágenes obscenas como de las palabras ilegibles de los sms o del Chat o las "dislexicas" del celular. Es un hecho, tras la hipnosis de la pantalla, nadie se mira a los ojos para hablar, si sobran las palabras pero nadie dice lo que tiene que decir, sobrevienen por ende las depresiones y las adicciones. En este sentido el psicoanalisis emparentado con el “mondo” del maestro Zen, se homologa al silencio propio de la docta ignorancia, frente a lo indecible no decimos nada. Con respeto, señalamos el limite, alli podriamos escuchar algo asi como la voz del psicoanalisis, voz muda si se me permite el oximoron. Alli, decia esta el limite, la voz es propia de lo humana, articulada en sonidos intenta expresar los padecimientos de un cuerpo que existe atraves suyo. Alli va nuestra escucha, a esa voz como insistencia, dolorosa, evasiva o desmemoriada. Algo dice, el sujeto, a él, como analistas, apuntamos, él, que nos habla mas allá de sus dichos, sus tatuajes o su disfraz. En ese decir se desliza algo que nos convoca a estos escritos que publicamos en la Web. En el formato del blog, pues no hay escucha sin voz, y viceversa. Es que uno esta, o muy lejos o muy cerca, pareciera que todo se reduce a una cuestión de distancia. La mirada alivia, achica y protege esa distancia, el diván puede ser una anécdota graciosa para el que “consiste” más allá de dichas miradas. Después esta el que gira y despierta al analista: “ups… que pasa acá… venga amigo… acérquese…yo tambien soy humano, no se que hacer con los piercing de mi hija, ni con la locura de mi esposa”. No, no somos religiosos, o al menos no queremos serlo, por eso nos despojamos de los hábitos consagrados al buen Dios del mercado de la palabra. Nuestro cometido esta apalabrado en lo más profundo de la carne del que nos consulta por su sufrimiento. Y aquí se hace ineludible comprender eso que decimos cuando decimos sujeto, y, si tuvieramos que sintetizar decimos que donde hay sufrimiento es porque no hay sujeto. Hoy es imprescindible que el psicoanalisis baje del pedestal para autointerrogarse aun como parte del mercado que nos consume como sujetos de deseo. El sufrimiento implica el aplastamiento del deseo y por ende del sujeto que esta sostenido en el. Esta primera intervención en el blog intenta motivar el debate a partir de una pregunta; Que hacer con la compulsión al consumo? Que hacer con la excitación "celularisada", en esa voz sádica que no podemos abandonar. Hablemos ahora antes que sea tarde, pues como vamos apagar el celular cuando este incrustado en nuestro cuerpo? Si leyo bien. La tecnología RFID tanto con los chips subcutáneos como los que se esconden en los productos que compramos en el supermercado inauguró el silencioso mundo de la identificación por radiofrecuencia (http://www.chipsespias.com/). Las corporaciones van a seguir fabricando objetos esclavizantes, que, prometiendo la felicidad eterna producen mas y mas excitación. Y los que se jactan de luchar contra “las drogas”, de una vez por todas van a tener que ponerse a pensar un poco en esto. La voz del psicoanálisis, tal como la entiendo, vacía más que llena, sitúa, ancla, tranquiliza a la vez que alivia. No es la voz mas que la del que habla en el otro, el inconciente de cada cual. Nuestra apuesta es a sostener la instancia de dialogo en la cual esa voz pueda surgir. Que el psicoanalista, al ser esclavo de sus palabras deba medir sus dichos, no significa que tenga que ser un un mudo. Sus intervenciones articuladas en palabras tendran que apuntar a recortar ese silencio, ese vacio, ese limite. En este sentido, nombrar a este blog como la escucha, es apostar a crear un lugar de dialogo, donde aquellos que estamos convocados por la practica del bien decir podamos decir algo, aun cuando no nos podamos mirar a la cara, pues ese sera nuestro sueño ultimo, descansar en las miradas de aquellos que nos seguiran.
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Proximo tema a debatir: La desatencion de los niños
Para motivar al lector sugerimos ver el siguiente video:
El fraude del ADD
http://video.google.es/videoplay?docid=8452180664134122750&q=psiquiatria&total=568&start=30&num=10&so=0&type=search&plindex=5
viernes, 27 de febrero de 2009
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